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Fotografía Digital con punto de partida Analógico

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El paradigma de las cámaras analógicas de manejo totalmente manual: La Nikon FM2

En los años ochenta y noventa aparecieron y se desarrollaron las cámaras reflex de exposición y enfoque automáticos, esto no significó que desaparecieran la cámaras de prestaciones manuales, simplemente que irrumpió definitivamente la electrónica en el mundo de la fotografía, hasta ese momento la única concesión a lo eléctrico eran las pequeñas pilas de botón que controlaban los fotómetros.
En las campañas publicitaras de la marca Nikon de la época figuraban las siguientes frases en sus catálogos de promoción de cámaras de prestaciones manuales:
“Una Nikon para perfeccionistas” –Nikon FM2-
“Creada para obedecer” –Nikon FM3a-
Eran cámaras totalmente mecánicas y manuales, sin concesiones a los automatismos en las que realmente y sin lugar a dudas el que tomaba las fotos era el fotógrafo y no la máquina. Erróneamente y probablemente influenciado por un punto de vista que arranca desde la actualidad y echando la vista hacia atrás, se afirma en muchas webs y blogs de fotografía que estas cámaras sólo las pueden usar fotógrafos con ideas claras y sólidos conocimientos fotográficos. Nada más lejos de la realidad.
Los que se interesaban de forma seria por la fotografía y quería aprender, su primera cámara era una reflex monocular de enfoque manual en las que tampoco la exposición se podía determinar de forma automática. El aprendizaje en un principio era autodidacta y las cámaras –si bien esa no era su intención- estaban preparadas para que aprendieras.
El punto de partida para realizar una fotografía en estas cámaras es siempre el fotómetro incorporado, a través del visor vemos unas luces que según su estado sabemos si la fotografía esta correctamente expuesta: una luz roja con forma de “+” sobrexpuesta, un “-“ subexpuesta y un circulo “o” indica una exposición óptima, hay variaciones según el fabricante y el modelo pero básicamente funciona así. El fotógrafo se limita a controlar el dial de los tiempos de exposición o velocidad de obturación en la cámara y la apertura del diafragma en el objetivo hasta conseguir la exposición correcta combinado con una película de sensibilidad determinada.
Nos damos cuenta de que con unos valores de 125 de velocidad y 5,6 de apertura de diafragma obtenemos los mismos resultados de exposición correcta con guarismos de 60 y 8 respectivamente. El siguiente paso es saber la diferencia en las características de la imagen con unos valores y otros con lo que descubrimos conceptos tales como distancia hiperfocal o profundidad de campo, etc. Con lo que de una manera lógica e intuitiva aprendemos los conceptos básicos de la fotografía.

La base de lo que para mi es una buena línea de aprendizaje en el manejo de una cámara de cualquier tipo: conseguir una exposición correcta -img.1- a través del manejo fundamentado de la velocidad del obturador en la cámara -img.2- y la apertura del diafragma en la óptica -img.3-

El punto negativo es la falta de inmediatez de los resultados, la posibilidad de rectificar sobre la marcha y poder replantearnos la imagen en un momento y circunstancias determinadas que quizás no se van a repetir más. Pero esto tiene también su parte positiva: la limitación de las tomas –máximo de 36 exposiciones por carrete- y los costes repercutidos sobre cada toma hacen que la toma de una fotografía sea en cada momento un hecho más pensado y meditado.
El fotógrafo analógico  se lo piensa mucho antes de realizar un disparo para obtener el mejor negativo posible, en digital los programas para gestionar archivos una vez captada la imagen crean un sistema de trabajo que permite al usuario solucionar problemas tan serios como el mismísimo encuadre, en otras palabras los programas de edición son la causa de que de partida no tengamos el negativo digital con las mejores condiciones posibles, nos hace fotógrafos perezosos y no le damos tanta importancia a aspectos generales de la toma, debemos partir siempre del negativo o archivo en crudo con las mejores condiciones posibles para perder el mínimo de calidad en ediciones posteriores.
Aprendamos fotografía analógica para ser mejores fotógrafos digitales.

En el Laboratorio Fotográfico: La esencia de lo que vemos y sentimos

La experiencia fotográfica puede ser y es mucho más profunda que la mera visualización de la imagen tomada. Con la fotografía en blanco y negro analógica se consigue una unión casi mística entre el fotógrafo y su obra.
Como en muchas facetas de mi vida, el camino a seguir es tan importante o incluso más que el objetivo final. Esto es lo que nos vamos encontrando por el sendero de la fotografía analógica:
Percepción y conocimiento de la imagen. Es la parte más abstracta y difusa del hecho fotográfico. Es la idea que surge en nuestra mente de lo que queremos fotografiar y la formación de la imagen en nuestro cerebro. En este caso el proceso creativo puede ser totalmente pensado y elaborado o surgir de una forma espontánea.
La toma de la imagen. El dedo presiona del disparador y detenemos el tiempo en el momento en que lo que vemos y lo que hemos creado mentalmente debe coincidir, es la parte del proceso fotográfico más efímero.
Proceso de laboratorio. Esta es la parte en la que el fotógrafo esta más unido con su obra: una lucha, que en mi caso me ha llevado incluso hasta un par de horas, entre una imagen latente y otra que he creado en mi mente; aquí es donde la máquina del proceso creativo funciona a gran velocidad y la experiencia llega a unos altos grados de satisfacción.
Empieza con la preparación de los componentes químicos en su justa medida para poder realizar el revelado. A continuación dejamos el cuarto de revelado en oscuridad, iluminados por una tenue luz roja, de manera que el nivel de concentración es máximo al no haber elementos visuales que nos despisten de nuestro propósito.
Primero exponemos la película -previamente revelada- mediante una ampliadora sobre una hoja de papel fotográfico para obtener una imagen latente. Aquí tenemos la primera percepción espiritual de que algo existe aunque no lo veamos. A continuación pasamos el papel a un cubeta con líquido revelador.
En este momento nos encontramos en lo que es para mi el momento más mágico y de éxtasis del proceso fotográfico y que ningún proceso digital ha conseguido superar, que no es otro que la paulatina aparición de la imagen sobre el papel, este es el momento, el punto de inflexión por el que estoy convencido de que la fotografía es arte y que yo en mayor o menor medida he colaborado en crearlo.
Sí, con cámaras digitales y con Photoshop podré conseguir unos resultados más satisfactorios pero nunca estaré anímicamente tan cerca de una imagen como en el momento del revelado en blanco y negro en un laboratorio fotográfico químico.
Al final del primer capítulo del libro de Ansel Adams “La Copia”, explica magistralmente como debe estar preparado el fotógrafo ante la creación de su obra: “Verá que es una delicia ver surgir las copias en el revelador y comprobar que su visualización original ha llegado a realizarse, o en muchos casos, a intensificarse mediante sutiles alteraciones de valor. Naturalmente, evocará el motivo, y no resulta fácil disgregar el juicio que le merece la copia ante usted de su sensación del motivo. Debería esforzarse por recordar la visualización –lo que vio y sintió- en el momento de efectuar la exposición. No se deje atrapar por procesos rígidos, la esencia del arte es la fluidez para referirse a un concepto ideal”
Nota: La fotografías que acompañan este artículo fueron procesadas por mi en el laboratorio del Centro de Estudios Fotográficos de Mallorca y en otro de pequeñas dimensiones montado y organizado en mi casa. Las imágenes están escaneadas tal cual de la copias obtenidas por métodos químicos.

Porque fotografiar en analógico.

 
El Ciclista 0.1 Agfa Apx 100
Escaner HP Scanjet 5370C Sin editar
Flickr

Técnica o arte
Cada vez abundan más por la red ensayos o artículos del tipo “analógico contra digital” –sustitúyase “vs” por “contra” si el ensayista o articulista no se preocupa por un exceso de anglicismos en sus escritos-
  
Esta comparativa tiene lógica y sentido si se realeza desde un punto de vista técnico en el que se pretende ya de antemano demostrar las excelencias y virtudes de lo digital sobre lo analógico o químico, no se podrá dudar que el primero prevalecerá sobre el segundo sin lugar a dudas.
  
Pero la fotografía no es sólo técnica o tecnología, puede estar subordinada a otros fines o ser el fin en si mismo. La producción de imágenes puede tener como objetivo final ser una representación o recreación artística, y como ya sabréis por anteriores artículos de mi bitácora Un Mundo de luz, imponer reglas o técnicas que se deben seguir a pie juntillas para crear Arte resulta del todo incoherente.
  
Me parece absurdo vaticinar el final de la fotografía analógica, como se avisa en muchas artículos o foros, siempre existirá mientras existan personas que sepan ver arte en cualquier aspecto de la vida con independencia de sus aspectos técnicos. Llegados hasta aquí se me antoja más un debate tipo “técnica contra arte”
  
Consideraciones subjetivas
  
Pero, de todas formas, sí me atrevo a enumerar ciertos aspectos subjetivos que hacen que la fotografía analógica sea mejor que la digital.
  
La principal ventaja de la fotografía química puede venir por una circunstancia que podríamos considerar adverso y que es el medio en el que están alojadas las imágenes: el negativo en la fotografía analógica y la tarjeta de memoria en la fotografía digital.
  
Evidentemente la capacidad de un carrete de negativo es limitadísimo en comparación con la cantidad de imágenes que caben en una tarjeta.
  
Pero ¿Qué conseguimos a cambio? mayor estudio y concentración ante la limitación física, al ser conscientes de un final con “cuenta recesiva”. No tenemos la previsualización de las cámaras digitales con lo que desarrollamos la capacidad de “hacer fotos sin cámara”
  
Como consecuencia de lo expuesto en el párrafo anterior adquirimos hábitos positivos como los de encuadrar mejor y tener un mayor conocimiento de las características de la luz.
  
Consideraciones pasionales
  
Pero no quiero que quede la idea de fotografiar en analógico para aprender fotografía, sino que por el mero hecho de hacerlo de esta manera ya de por si constituye una disciplina artística interesante, ya que cualquier inconveniente puede ser una virtud y un recurso artístico interesante en fotografía: los rasguños pueden ambientar y el grano puede ser hermoso.
  
Esto es sólo el comienzo, mi filosofía, en las siguientes entradas sabréis mi declaración de intenciones, equipaciones y experiencias.
  
Bienvenidos a uno de los materiales de los que están hechos los sueños, bienvenidos a

Haluros de Plata 

Equipos y materiales utilizados: